Aire Acondicionado, ¿sí o no?

oficinas-acondicionado-debe-programarse-grados_CLAIMA20130114_0146_14

Compartimos esta nota especial publicada en el Diario Clarín, para la cual se ha entrevistado a la Dra. Laura Szafirstein sobre el uso del Aire Acondicionado.

El aire acondicionado contribuye a mejorar la calidad de vida en el ámbito laboral. No sólo protege de los días de excesivo calor sino que también impide que el calor perjudique los equipos electrónicos. Pero el uso inadecuado de estos equipos puede acarrear molestias menores como tos, estornudos, resfriados nasales, faringitis y neumonía. 

La regla es clara: cuanto más fría esté la oficina, más daño hace a la salud. El cuerpo tiende a acomodarse a los cambios de temperatura. Sin embargo, cuando estos cambios son bruscos, el cuerpo se resiente. Es así que “pueden generarse infecciones por virus y bacterias a nivel de piel y mucosas. Además, afecta a las personas que están cerca o debajo de estos artefactos con la movilización de ácaros de polvo, productores de alérgenos, provocando picazón de la piel”, explica la doctora. Laura Szarfirstein, miembro de la Academia Americana de Dermatología.

“El cambio de temperatura corporal -dice la experta- afecta los niveles de hidratación y deshidratación de la piel, ya que los tejidos sufren una suerte de ‘craquelé’ o agrietamiento de la piel, que trae como consecuencia eccemas y dermatitis”. 

También, “pueden producirse cuadros de broncoespasmos severos en aquellas personas que padecen hiperreactividad bronquial y los pacientes alérgicos, en tanto, podrán ver aumentados sus episodios de rinitis por ejemplo”, señala la doctora Adriana Millares, del hospital San Juan de Dios de la Plata.

Edificios enfermos

Antiguos edificios de oficinas pueden padecer el “síndrome del edificio enfermo”. La Organización Mundial de la Salud lo ha definido como un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en estos espacios cerrados. Se trata de molestias y enfermedades originadas en la mala ventilación.

“Las ventanas cerradas no permiten la ventilación o el recambio de la atmósfera, por lo que recirculan virus y bacterias que contagian a los individuos predispuestos”, asegura Szarfirstein.

Son varios los malestares que produce esta situación. Entre ellos, dificultares oculares; escozor, enrojecimiento y lagrimeo; problemas cutáneos: sequedad de la piel, prurito (picazón) generalizado o localizado, enrojecimiento; complicaciones en las vías respiratorias: rinorrea (moquillo), congestión nasal, estornudos, picor nasal, hemorragias nasales, sequedad de garganta, carraspera, ronquera y neumonías en pacientes con las defensas bajas; y molestias generales, como dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, irritabilidad, somnolencia y mareos.

“El frío produce un enfriamiento del aire ambiente y hace que el agua se precipite, lo cual provoca que el aire sea más seco. Esto favorece la irritación de las vías aéreas, y en un intento del cuerpo por calentar el aire ambiente, la nariz tiende a producir mayor cantidad de moco y se ‘cierra’ por congestión de la mucosa nasal para así impedir el paso del aire. Por eso, la congestión nasal y la secreción de moco son síntomas comunes aun en ausencia de cuadro infeccioso”, señala Millares.

Además, el aire acondicionado “disminuye la temperatura corporal, baja las defensas y propaga  los virus. También reseca los ambientes, reduce la humedad, ocasionando -en muchos casos- la aparición de cuadros de conjuntivitis, bronquitis, afonía, gripes y resfríos. El aire directo sobre el cuerpo afecta los músculos causando inflamación y aparición de tortícolis y lumbalgias”, manifiesta la doctora Graciela Migliavacca, especializada en  dermatología.

Recomendaciones

Temperatura: Las temperaturas extremas frío o calor no son aconsejables para los organismos muy alérgicos.  En los lugares de trabajo sedentario, como las oficinas, el aire acondicionado debe programarse entre los 23 y los 25 grados y las variaciones de temperatura entre el interior y exterior no tienen que superar los 12 grados centígrados. Es preciso mantener constante la temperatura ambiente. 

Evitar colocarse frente al aire acondicionado: cuando se llega a la oficina «empapado en sudor». Es mejor no sentarse en un lugar donde haya un impacto directo de frío sobre nuestro cuerpo, porque puede ocasionar un enfriamiento excesivo en el cuerpo y hacer caer las defensas. 

Para los pacientes alérgicos al polen, son beneficiosos los equipos con tecnología especifica anti-polen.

Cuidar la piel con cremas humectantes, ingerir líquidos y mantener una alimentación rica en vitaminas y minerales.

Refrigeración en el auto: la temperatura debe oscilar entre los 20 y los 22 grados.

Bajas laborales: es frecuente que en verano haya un número importante de licencias por enfermedades vinculadas con el frío artificial.

Control: los equipos de aire acondicionado deben revisarse y limpiarse con frecuencia para evitar la aparición de bacterias y gérmenes que pueden afectar al organismo y provocar infecciones.  

Prevención

La protección y la defensa se logran con emulsiones y lociones que mejoran el fenómeno de barrera de la piel. Se pueden colocar después del baño diario o en el día. En los brazos: aplicar una crema hidratante con protector solar todos los días para minimizar la sequedad de la piel. Para cuidar los pulmones, habría que tener un suéter siempre a mano y evitar el frío directo; contra la garganta seca, nada mejor que beber agua. Si es posible, hay que tener una botella de agua en el escritorio de la oficina.  Los jugos con vitaminas y caramelos de miel humectan las mucosas.

“Si estamos cerca de la salida del aire acondicionado, mantener nuestro cuerpo abrigado. Recambio de filtros del aire acondicionado periódicamente hará que no se junten en él microorganismos como el Aspergillus, que es causante de neumonías atípicas, por ejemplo”, aconseja la doctora Millares.

A favor

- Mejora la actividad intelectual y el rendimiento laboral. 

- Mejora la actividad física y la calidad del ocio. 

- Disminuye la presencia de insectos y parásitos. 

- Controla la sudoración. 

- Mantiene una hidratación interna correcta. 

- Mejora la calidad del sueño: un buen descanso necesita de condiciones ambientales correctas, por lo que el exceso de calor puede afectarlo y agudizar el cansancio y la fatiga. 

En contra

- Afonía. 

- Problemas de conjuntivitis, irritación en los ojos. 

- Transmisión por la vía aérea de enfermedades infecciosas del aparato respiratorio. 

- Tos y náuseas. 

- Fatiga mental, somnolencia, apatía o estrés, que suelen darse entre personas que trabajan durante un tiempo prolongado en oficinas con mala ventilación e inadecuado funcionamiento de las instalaciones del aire acondicionado.

http://www.clarin.com/buena-vida/salud/Aire-acondicionado_0_844715752.html

POR JULIA VERNISKY / ESPECIAL PARA CLARÍN

Powered by WordPress | Designed by: seo service | Thanks to seo company, web designers and internet marketing company